Las defensas de su cuerpo contra las enfermedades


Desarrollar y reforzar el sistema inmunológico

Todos los días, mientras come, duerme, trabaja y juega, su cuerpo libra batallas. Rara vez esto se siente. Pero las bacterias, los virus y otros microbios invaden constantemente desde el mundo exterior.

Su cuerpo tiene un sistema de defensa contra dichos invasores. Se llama ‘sistema inmunológico’. Su sistema inmunológico está formado por billones de células y proteínas. Estas se encuentran en la sangre y todos los órganos del cuerpo. El sistema inmunológico aprende y cambia a lo largo de la vida, incluso antes de nacer.

Cómo aumentar las defensas

No se nace con un sistema inmunológico totalmente equipado. Los fetos pueden producir cierta protección inmunológica. Pero antes del nacimiento, «la mayor parte de la protección contra las infecciones procede de la madre», explica la Dra. Whitney Harrington, que estudia el desarrollo del sistema inmunológico en el Seattle Children’s Research Institute [Instituto de Investigación Infantil de Seattle].

Las moléculas fabricadas por el sistema inmunológico para combatir los gérmenes, denominadas anticuerpos, se transmiten al feto a través de la placenta. También pueden transmitirse al bebé después del nacimiento a través de la lactancia materna. Los anticuerpos se adhieren a los gérmenes e impiden que infecten las células.

«El riesgo máximo de enfermedad grave por distintas infecciones se da antes de los seis meses de vida», dice Harrington. Esto se debe a que el sistema inmunológico del bebé está empezando a desarrollarse.

Los anticuerpos transmitidos por la madre pueden durar muchos meses. Ayudan a proteger al recién nacido hasta que su sistema inmunológico empieza a desarrollarse.

El sistema inmunológico crea muchas líneas de defensa. Las células del sistema inmunológico innato proporcionan una respuesta temprana al peligro. Se mueven por el cuerpo buscando signos de daño o infección de otras células. Luego destruyen esas células.

Otra defensa importante es el sistema inmunológico adaptativo. Se activa con las señales del sistema inmunológico innato y los gérmenes infecciosos y da una respuesta potente. Las células de este sistema guardan una memoria a largo plazo de los gérmenes que combaten. También responden a las vacunas y fabrican todos los anticuerpos.

Los investigadores han descubierto que, al igual que los anticuerpos, algunas células inmunitarias adaptativas también pasan de la madre al feto. Estas células pueden empezar a enseñarle al sistema inmunológico del feto cómo son los gérmenes a los que ha estado expuesta la madre.

Harrington y su equipo están intentando saber más sobre estas células. Quieren entender cuándo se produce esta transferencia y utilizarla para maximizar la protección inmunológica que proporciona la madre.

Durante la infancia y la niñez, el sistema inmunológico madura y sigue creando sus propias células para combatir enfermedades. La exposición a gérmenes durante la infancia ayuda al sistema inmunológico a fortalecerse con el tiempo, afirma Harrington.

Protección al envejecer

Cuando llega a la edad adulta, ya ha estado expuesto a muchos gérmenes. Por tanto, es probable que su sistema inmunológico responda con fuerza a muchas de las infecciones con las que se encuentre.

Las vacunas refuerzan aún más sus defensas. Las vacunas exponen a su sistema inmunológico a gérmenes muertos o debilitados, o solo a partes de estos. Eso ayuda a sus células inmunitarias a aprender a combatir esas amenazas y a recordarlas sin que el cuerpo se enferme.

Algunas vacunas se recomiendan durante el embarazo. Estas refuerzan la protección que proporciona la madre contra enfermedades mortales durante los primeros meses de vida del bebé. Las vacunas se recomiendan poco después del nacimiento y hasta la edad adulta.

Algunas vacunas requieren inyecciones adicionales durante la edad adulta para reforzar la memoria del sistema inmunológico. Y algunas personas, dependiendo de su salud, su trabajo u otros factores, pueden necesitar vacunas adicionales para mantenerse sanas. Manténgase al día con las recomendaciones actuales sobre vacunas

Pero, al igual que otros sistemas del organismo, el sistema inmunológico puede empezar a deteriorarse con la edad. Estos cambios pueden impedir que las células inmunitarias funcionen al máximo de su capacidad.

«Con la edad, las células inmunitarias pierden su capacidad para responder rápida y enérgicamente a las infecciones», afirma el Dr. Ronald Germain, experto en el sistema inmunológico de los NIH.

Otras partes del cuerpo, como el corazón o los pulmones, también pueden acumular desgaste con la edad. Esta reducción de la función hace que los adultos mayores corran un mayor riesgo de desarrollar enfermedades más graves a causa de muchas infecciones.

Incluso un poco más de daño por una infección puede hacer que los órganos y tejidos de un adulto mayor no realicen bien su trabajo, dice Germain. Por eso, algunas vacunas se recomiendan especialmente a los mayores de 50 años.

Cómo mejorar las defensas

Los investigadores siguen aprendiendo a mejorar las respuestas inmunológicas y las vacunas. Algunos microbios son muy buenos para esconderse del sistema inmunológico. Para evitar ser detectados, muchos realizan mutaciones o cambios, de modo que las células inmunitarias previamente expuestas ya no puedan reconocerlos.

El Dr. Shane Crotty, de La Jolla Institute for Immunology [Instituto de Inmunología de La Jolla], y su equipo están tratando de sacar ventaja de la forma que tiene el organismo para seguir el ritmo de estos cambios. Están estudiando una parte del sistema inmunológico adaptativo llamada ‘centros germinales’. Se trata de zonas de los ganglios linfáticos donde las células inmunitarias se desarrollan y aprenden a producir anticuerpos más eficaces. Los centros germinales se forman temporalmente como respuesta a una infección o vacuna. No solo producen anticuerpos contra los gérmenes que hay en el cuerpo. También producen anticuerpos contra versiones diferentes (variantes) de esos gérmenes a los que el cuerpo no ha estado expuesto. Las células de los centros germinales básicamente adivinan cómo puede cambiar el virus con el tiempo.

«Los centros germinales son una de las cosas más asombrosas que hace el sistema inmunológico», afirma Crotty. Tomemos como ejemplo las vacunas contra COVID. Las vacunas contra COVID desarrolladas para el virus original hicieron que las personas produjeran anticuerpos que las protegían contra otras variantes.

«Todos los anticuerpos desarrollados contra otras variantes a partir de la vacunación procedieron de los centros germinales», explica Crotty.
Los centros germinales pueden permanecer en el organismo por hasta seis meses. Y cuanto más tiempo estén presentes, más variados serán los anticuerpos que produzcan.

Crotty y su equipo están probando si cambiar la forma de administrar las vacunas puede ayudar a que los centros germinales duren más. En un estudio reciente, probaron una vacuna experimental contra el VIH en animales. Los investigadores administraron la vacuna en muchas dosis pequeñas a lo largo del tiempo. Esto produjo anticuerpos más variados y duraderos que los producidos por una única dosis grande de vacuna.

Mientras los investigadores siguen buscando nuevas formas de protegerlo contra las enfermedades, estar al día con las vacunas y llevar un estilo de vida saludable son las mejores maneras de aumentar sus defensas. Consulte el cuadro de Elecciones sabias para obtener consejos.

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